La primera temporada de Dark fue estrenada a comienzos de diciembre de este pasado 2017.

Esta serie,  de origen alemán y cuyo género se centra en el drama y lo sobrenatural podría ser lo más fácilmente comparable con la reciente Stranger Things, de Netflix también.

 

Comparable entre comillas pues personalmente el guión es mucho más complejo y trabajado en Dark. Es difícil saber cuál de las dos gusta más.

Stranger Things engancha mucho. Los personajes resultan mucho más carismáticos y sus respectivas tramas son llevadas con soltura.

Sin embargo, en Dark hay una gran variedad de personajes cuyas subtramas saltan en la línea de tiempo. Entre esto y la cantidad de personajes, se hace más complicado seguir a rajatabla la historia de cada uno.

No es una serie para ver alternando una conversación por Whatsapp o viendo un capítulo por semana. Es fácil perderse. Unas veces por la complejidad del guión y otras porque sencillamente ciertas dudas se resuelven más adelante.

Otro de los puntos complicados de Dark es que continuamente, cuando existe un salto de tiempo intentamos identificar a los personajes y la continuidad de las tramas en el tiempo.

Sinceramente, mientras escribo esto yo misma me estoy liando jeje. Y es que, volveré a repasarla para no perder ni un solo detalle, que, por cierto, hay muchos.

Es una serie muy recomendable para aquellos a los que les guste el tema del funcionamiento del tiempo y los viajes a través del mismo. Pero advierto que si eres algo despistado (como yo) la veas sin distracciones.

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