No sé si os ocurre lo mismo que a mí pero, allá voy. Hace años, cuando terminé la parte de mis estudios relacionados con el mundo audiovisual, revistas como Fotogramas o Cinemanía se me quedaban cortas. Realmente no pasabas de un contenido que podrías encontrar navegando por la red y alguna que otra “opinión” que mereciese la pena (para mí en aquel momento). Lo entrecomillo por algo, veréis.

Os propongo que durante un tiempo echéis un ojo a críticas de películas tanto en periódicos como en revistas. Si después de leer muchas opiniones os encontrais con:

  • Un texto que tenéis que leer más de una vez porque no os habéis enterado de nada gracias al potentísimo léxico del crítico de turno.
  • Pensáis con sinceridad que la persona no ha visto la película en cuestión.
  • Alguna de esas críticas puede aplicarse fácilmente a otras películas

En caso de no ser así, no estamos en la misma línea y mejor no sigáis leyendo, jeje. A lo largo de los años me he tragado cientos de críticas, desde cine clásico hasta las más recientes en Youtube. Y en más de una ocasión he dado con estas situaciones. Es más, hace poco, en una revista muy conocida, me quedé pasmada con una crítica de la película Churchill. Tuve que leerla en alto. Por un momento pensé que me había perdido algún que otro verano. ¡Pero vamos chicos, si he leído Chomsky!

Esto es lo que no puede ser. No puedes tener una revista de venta al público medio con unos “palabros” encadenados unos tras otros, que ni con diccionario. ¿Qué estamos gilipollas? ¿Cuál es el propósito de ésto? O una de dos, o la persona que lo escribe no tiene ni puta idea de cómo hacer una crítica para el público medio o no tiene ni idea de cine y nos espeta cualquier parrafada. Anda que no se disfrutaba viendo a Punset.

Es cierto que siempre el tema del cine es polémico. Me explico: gente de todas las edades, religiones, ideologías y estudios; es decir: CUALQUIER PERSONA creo que tiene el derecho a opinar. No sé qué narices ocurre conforme empieza a avanzar una conversación grupal sobre el séptimo arte. Te vas al baño y cuando vuelves eso se ha convertido en un trivial.

“Venga! Si no te gusta el cine de Woody Allen o de Berlanga es que no tienes ni puta idea” ¿Se os hace familiar esta frase o una por el estilo?

Joder, creo que todos perfectamente sabemos diferenciar entre una buena película y una mala. Por lo menos en lo más básico. Bien es cierto que nunca vamos a ver una película como A todo gas siendo premiada por su estupendísimo guión, pero nos lo pasamos bien viendo ese tipo de films, ¿o no? Oigan que yo por mí comería solomillo todos los días pero un McPollo tampoco está mal. Y sabemos la diferencia. Sabemos lo que es comida basura y lo que no. Pues a eso voy.

Me repatea esa peña. Esa gente que se empapa de filmografías para dar lecciones, sobretodo cuando de cine clásico se trata y no respeta la opinión de los demás. Oye que el cine clásico está bien pero estamos en una época en la que si no sabes enfocarlo desde un punto de vista concreto, entiendo que aburra.

Con todo esto quiero decir que el cine es un arte, es cultura y ocio. Está para disfrutar, para aprender, para todo lo que uno quiera. Y para mi lo más importante es que las personas disfruten y que nadie se corte en dar su opinión porque de todas las películas se puede sacar varias lecturas y eso es precisamente lo que tenemos que aprovechar cuando se dan esas conversaciones. Ahí lo dejo!

 
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